dilluns, 28 de març de 2011

PROBLEMAS CON LA GARGANTA

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A medida que se acerca el 29 de abil, fecha en la que contraerán matrimonio Kate Middleton y el príncipe Guillermo de Gales, se incrementa la producción de objetos relacionados con la boda. Banderas británicas con la foto de la pareja en el centro, platos, tazas, cucharillas, .... Todo lo que sea factible de ser vendido, sea a los amantes de la monarquí como a los que, simplemente, los comprarán como recuerdo. A esos clientes potenciales hay que añadir los que comprarán esas cosas porque, de tan kitsch, parecen pitorreo. Tan grande es la avalancha de productos que invaden ya las calles londinenses que una artista ha decidido crear una bolsa de mareo conmemorativa de la boda: para compensar, dice en una entrevista a la BBC. La artista se llama Lydia Leith y la bolsa es similar a las que encuentras en los aviones, en el bolsillo del respaldo del asiento de delante. La bolsa viene con la corona y un dibujo de la pareja. Debajo pone: "Boda real. Bolsa para el mareo. Tenedla a mano el 29 de abril del 2011". Tambien incluye la expresión 'throne up', un juego de palabras entre 'throne' (trono) y 'throw up' (vomitar), imposible de traducir con la misma gracia.
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Como es lógico, la bolsa ha tenido una recepción diversa. Desde los que la consideran una falta de respeto hasta los que la encuentran maravillosa, pasando por muchos a los que les parece un chiste infantiloide. En previsión de sus ansias vomitivas el 29 de abril, un señor dice que es demasiado pequeña y pide que hagan otras más grandes. También hay quien pide que, ya puestos, siguiendo ese mismo estilo fabriquen papel higiénico. En Creative Review aparece un comentario firmado por un tal Eduard Xandri que informa de un precedente que servidor desconocía. Según parece, La Gasulla es una empresa barcelonesa de publicidad y productos de diversa índole: desde libros a etiquetas de botellas de vino, anuncios o vibradores para la empresa de ropa interior y jueguetes eróticos Late Chocolate. Pues resulta que, hace años, una de las creaciones de La Gasulla fue una bolsa de mareo para las Navidades: "Te guste o no la Navidad, acabarás vomitando: porque te gusta y disfrutas de las largas y copiosas comidas o porque la odias y detestas el falso calor y la hipocresía familiar". Siguiendo con esa misma idea de la bolsa de mareo, crearon una campaña contra la anorexi y la bulimia, en la que se ve a una chica extremadamente delgada que parece a un paso de vomitar. En cada uno de los anuncios la chica tiene en las manos una bolsa diferente. Una lleva los colores y el logo de Chanel; otra, los de Hermès; otra, los de Helmut Lang; otra, los de Calvin Klein... El mensaje es tan contundente que los puritanos prohibieron la campaña.
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John Waters elevó el vómito a la categoría de arte. Luego, en Entre tinieblas, Almodóvar hizo que, tras casa pico, la madre superiora arrojase. En El sentido de la vida, el comensal gordísimo vomita en un cubo, entre plato y plato, y en Little Britain no hay sketch en el que el personaje de Maggie Blackamoor aparezca y no lo haga. Sentenció Erasmo de Rotterdam: "No tengas miedo de vomitar si te ves obligado a hacerlo; lo estúpido no es vomitar, sino contener el vómito en la garganta."
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Quim Monzó
Seré Breve,
al Magazine de La Vanguardia, 20/03/11

4 comentaris:

Nur ha dit...

aquest post, esta dedicat a mi????

Ciutadà K ha dit...

.. tot el que faig està dedicat a tu... ;)

Myriam ha dit...

Me parece mucho más práctico e inteligente que la mayoría de artilugios que deben estar vendiendo por ahí para mantener el negocio de las monarquías...
Buenísimo. Gracias

Ciutadà K ha dit...

Sí, tiene usted toda la razón, Myriam y el sr. Monzó lo transmite a la perfección.
De nada.
Gràcies per la visita!