dimarts, 5 d’abril de 2011

RAP

Adentrarse en la nomenclatura de la música popular es como estudiar botánica sin contar con el sistema taxonómico de Linneo. Deben de existir muy pocas personas capaces de distinguir entre las tendencias musicales tales como emceeing, reggaeton, hip-hop, gangsta o rap. Es más: cuando un nuevo estilo sale del barrio o incluso del sótano donde lo inventaron, los puristas ya lo dan por muerto.

Rapping significa hablar siguiendo un compás, que casi invariablemente es de 4 por 4. Allá por los años sesenta del último siglo se empleaban bastante las expresiones have a rap (charlar con alguien) y take the rap (cargar con la culpa de algo), pero un rap también era (y es) un golpecito o una acusación. Desde su nacimiento a principios de los setenta en el barrio del Bronx, ha habido entre los cantantes de rap un tira y afloja para establecer la autenticidad de cada uno de ellos. Según se decía, el solo hecho de grabar una canción la invalidaba. Eso sí, a medida que triunfaba entre los jóvenes blancos, había cada vez más dinero en juego, lo que se tradujo en una escalada de violencia (algunas veces inventada), a fin de reclamar una cuota mayor de autenticidad. Quizá el que se llevó la palma fuera Eminem, por ser blanco. Y es que el rap forma parte íntegra del negocio que tanto critica y al que niega pertenecer. ¿Cuánto tardaron en sacar la versión rap del 'yes we can' del entonces candidato a la presidencia Barack Obama?


John W. Wilkinson
a Globish del Magazine
La Vanguardia del 03/04/11