dilluns, 15 d’abril de 2013

MIRADAS

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Entro. Estoy.
Levantándose, el rostro
zarpa en navegación
lenta por el instinto.
En vertical viaje
asciende, olvidando
en la mesa el cristal
junto al oro. Ve...
y vuelve junto al ancla
del sabor. Alza.
Vuelvo a caer
en mansa inclinación.
Percibe. Vuelve
al alto viaje...
Halla luz. Se contiene.

Y mientras grana así
la clara espiga,
entre frutas quebradas
y sazonados vidrios,
sostiénese ceñidas
dos cinturas de almas
y encájase la cita.

 
Emilio Prados (1927)
Vuelta (Seguimientos.Ausencias)