dimarts, 22 de desembre de 2015

FELIZ NAVIDAD


Estas fiestas multiplican exponencialmente la cantidad de frases supuestamente enrolladas que recibimos por tierra, mar y aire. Abres el correo, Twitter o Facebook y alguien a quien apenas conoce te envía una frase entre mística y enigmática que debería dejarte pasmado. A veces la acompañan con el nombre del autor y a veces no. Muchas son de Paulo Coelho, pero a menudo omiten este dato porque es público y notorio que, cuando la gente ve su nombre, inmediatamente se dispara la alarma porque saber que la cantidad de almíbar que va a recibir puede dispararle el nivel de azúcar y provocarle diabetes, si no la tiene ya de tanto leer frases.

¿Por qué tantas personas cuelgan sentencias que les parecen profundas y en realidad son memeces? Pues para darse aires de grandeza cuando de hecho son cortitos. Es algo que hemos intuido a lo largo de los años. Por fortuna ahora tenemos por fin la prueba que lo demuestra. Como en todo estudio que se precie, detrás hay una universidad. En este caso, la de Waterloo, en Ontario. Lo ha dirigido el psicólogo Gordon Pennycook, lo publica la revista Judgement and Decision Making,  se titula"Sobre la recepción y la detección de mierda pseudoprofunda", y la conclusión es que las personas más receptivas a esas mentecateces son las que tienen menor nivel de inteligencia. Y no sólo eso. Son también las más propensas a creer en teorías de la conspiración, en lo paranormal y en recurrir a las medicinas alternativas. Los investigadores utilizaron en parte frases de un gurú llamado Deepak Chopra, que un servidor no tenía el gusto de conocer. Ahora que lo he descubierto he quedado fascinado. Es una perla. Aquí hay algunas de sus muchas frases profundas: "Integridad significa incluir todo, no excluir nada"; "Confíe en lo que siente más que en lo que piensa"; "Lo que no se multiplica a través del dar, ni vale la pena darlo ni vale la pena recibirlo"; "No juzgar crea silencio en la mente"; "El verdadero poder detrás del deseo es la intención"...

¡Y yo que sonsideraba a Coelho el súmmum de la vacuidad! Ahora mismo quito su busto del altar en el que lo tenía y pongo en su lugar a Deepak Chopra, quien, por cierto, en 1998 ganó el premio Ig Nobel de Física por su investigación Sobre la física cuántica aplicada a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad económica. Como bien dijo Bernd Schuster: "Grasias, no hase falta desir nada más"

Quim Monzó a Seré Breve del Magazine 
de La Vanguardia del 20/12/15