dimarts, 27 de desembre de 2016

VIEJAS Y NUEVAS SEÑALES DE VIDA


Hace años, en 1981, publiqué un libro titulado 'Els nostres objectes de cada dia'. Intentando, una vez más, poner orden en mi biblioteca, me he encontrado en sus manos el libro que he citado y he decidido hojearlo un poco. Como suponía, nuestra sociedad ha hecho unos cambios notables en los últimos 30 años, por lo que el cada día ya es, a menudo, un recuerdo del pasado.
Podría aludir aún a varios objetos que me han ido acompañando amistosamente a lo largo de mi vida. Su eficaz presencia se ha mantenido, pero ahora han entrado en juego, victoriosamente, unas herramientas y recursos que han ido ocupando un espacio y un tiempo que no estaban previstos. Los teléfonos móviles, que han adquirido la condición de archivos en las materias más impensables, y no hace falta que explique al lector la función de investigación sobre las necesidades o curiosidades más diversas.
Y también ya son objetos de cada día la aspiradora y la escoba eléctrica y el lavavajillas. Incluso aquellos buzones de correos, con una ranura para introducir las cartas, han desaparecido de las esquinas de mi barrio. Los buzones de correos, pienso, se deberían haber conservado como pequeñas esculturas urbanas. Está claro que el hecho de que a mí me recuerden antiguas emociones no tiene importancia.

Las pinzas de tender ropa son, para mí, unas amigas que me llevan al pasado. ¿Cuántos años hace que salgo a la terraza para ayudar colgar en un alambre unos pantalones o una camisa? Suele hacer un poco de aire y las sábanas revolotean. Me gusta mirar las terracitas de los balcones que tengo delante, donde una mujer aparece de vez en cuando a regar unos tiestos y se vuelve piso adentro. Soy un anticuado que ama la lentitud que hace posible pasear la mirada.

A veces pienso que soy como los perros que lo registran todo, buscando cosas pequeñas y, con suerte, una trufa. Yo no busco ni escojo nada. Solo espero descubrir pequeñas señales de vida.
Josep Maria Espinás a Pequeño Observatorio 
de El Perdiódico del 21/12/16