dijous, 4 de novembre de 2010

FOBIAS

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Decía Aldous Huxley que no se ha inventado ni un solo placer nuevo desde la antigüedad, con la excepción, tal vez, de la velocidad. Las personas que padecen tachofobia (miedo a la velocidad) no estarían de acuerdo, ya que fobias hay muchas, desde siempre, pero, a diferencia de los placeres, los tiempos modernos sí han añadido algunas a la lista. Sin ir más lejos, está la aviofobia o aerofobia, es decir, el miedo a volar, que es lo que explica que viajaran tan poco personas como Josef Stalin, Stanley Kubrick o el recientemente fallecido Tony Curtis.
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Un somero repaso a Google basta para llegar a la conclusión de que todos los famosos padecen algún tipo de fobia (phobia en inglés), a cuál más rebuscada. A Johnny Depp se le atribuye coulrofobia (miedo a los payasos); Christina Ricci admite sufrir botanofobia (la aterran las plantas de interior), mientras que Madonna se conforma con brontofobia (los truenos le dan pánico). Con todo, como cualquiera hijo de vecino puede atestiguar, las fobias no son propiedad exclusiva de los famosos. Que tire la primera piedra el que esté libre de haber sufrido un ataque de ergasiofobia, que es el temor al trabajo; o gamofobia, temor al matrimonio; por no hablar de rhytifobia, el miedo a tener arrugas. Pero si lo que tiene usted es hippopotomonstrosesquipedaliofobia, miedo a las palabras largas, no se alarme, pues también es conocida como sesquipedaliofobia, que es mucho más corta, ¿no?.

John W. Wilkinson
Globish, Magazine
de La Vanguardia 31/10/10
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