dilluns, 12 de novembre de 2012

COACH

 
Este anglicismo ha irrumpido en el castellano como si se tratase de uno de aquellos exóticos moluscos que ponen en peligro las especies autóctonas. Pero no es esta su primera visita a estas tierras. Coach nació en Kocs, Hungría, hace quinientos años. Este pueblo era a la sazón famoso por los carruajes que allí se fabricaban. Recibieron tantos pedidos, que pronto sus carrozas circulaban por media Europa, y con ellas su nombre de origen, que en el francés, el portugués y el español se transformó en coche, y en el alemán, en kotsche.
 
Es curioso cómo el inglés denomina el automóvil car, que comparte etimologia con carro, mientras que coach lo reserva para autocares. Tal vez porque a partir de 1866 pusieron este nombre a los vagones de tren. De todas maneras, treinta años antes, en la jerga de los estudiantes de Oxford un coach era el tutor que les ayudaba a aprobar los exámenes, porque era como si fuera el vehículo que los transportaba a tal fin. Llegó al deporte en 1861, e incluso disputó el puesto a trainer (entrenador).
 
Y ahora ha regresado, algo tansformado, pero con fuerza, al español, pues cada vez hay más gente que no concibe su vida sin un coach personal. John Whitmore, uno de los promotores de esta nueva disciplina, lo define así: "El coaching consiste en liberar el potencial de las personas, para que puedan llevar su rendimiento al máximo. Consiste en ayudarlas a aprender en lugar de enseñarles".
 
John W. Wilkinson a Globish
del Magazine de La Vanguardia del 11/11/12