dilluns, 18 de gener de 2016

ME VOY DE VACACIONES


Este 2016 trae una novedad turística de magnitud. Una agencia de viajes empezará a vender paquetes turísticos a Siria, un país con monumentos admirables y una gastronomía deliciosa pero que, como sabe cualquiera que esté mínimamente al día, no atraviesa precisamente su mejor momento. Tras casi cinco años de guerra, cerca de cuatro millones y medio de sirios han abandonado el país.

Conociendo la pulsión morbosa del personal, la agencia -rusa- anuncia esos paquetes turísticos: cuatro o cinco días de vacaciones por 1.400 euros (alojamiento y viaje en avión incluidos), con visita al frente de combate, donde el ejercito ruso se dedica bombardear. Supongo que no faltará una visita a la ciudad de Palmira, para deleitarse con lo que queda tras el paso de los yihadistas. A falta de que le concedan licencia definitiva, la agencia se ha puesto ya en contacto con empresas de transporte y hoteles sirios para que todo esté a punto cuando llegue el momento. A los que esa iniciativa les parece malsana, les explican que la economía siria se encuentra muy castigada por la guerra y que el invento servirá para dinamizarla. Que lo que dicen no es mentira del todo lo confirman dos hechos: acaban de crear una nueva compañía aérea, Fly Damas, y, a tan sólo diez kilómetros de Homs, una de las ciudades más castigadas por esta guerra, han inaugurado un hotel de lujo.

La tendencia recuerda la que se daba en Nueva York a principios de los años ochenta, cuando muchos turistas, aparte de pasear por Times Square decidían dar un paseo por la zonas entonces más degradadas -Harlem y el Bronx- para ver de cerca a los muertos de hambre. Lo hacían en autobuses, claro, desde los que observaban la miseria que se desplegaba al otro lado de las ventanas, como quien va al zoo a ver los animales enjaulados. También hubo (seguro que aún hay) visitas a las favelas brasileñas y a los barrios pobres de Sudáfrica. Tras las guerras de los Balcanes se dieron casos similares. Lo de Siria ahora es sólo un paso más. Lo que me extraña es que no haya ninguna agencia que organice viajes a las costas turcas y griegas. Por ejemplo: habitación doble en hotel de cinco estrellas en Lesbos con televisión por cable, wifi gratis, minibar, cuarto de bañoc on ducha efecto lluvia y terraza con vistas directa a las playas a las que los refugiados llegan a nado o en barcazas: 1.200 euros por noche. Un chollo.

Quim Monzó a Seré breve de El Magazine 
de La Vanguardia de 17/01/16